672 57 69 02

info@curarevita.es
El camino hacia una vida plena, saludable y consciente

¿Te han dicho que la diabetes es solo ‘algo con lo que aprendes a vivir’?


Una historia familiar….. y un patrón que me niego a repetir.

Soy la penúltima de 4 hermanos, y digo penúltima por decir algo… ya que soy mayor a mi hermano mellizo por escasos 10 minutos; mi madre se embarazo de mellizos en sus 35 años de vida a la ¨antigüita¨, sin más ayudas que el amor hacia a mi padre.

En su 6to mes de embarazo le diagnosticaron Diabetes gestacional, ¿te suena de algo?…

Mi padre un abogado y deportista guapetón, padecía diabetes mellitus tipo 1 o infanto juvenil diagnosticada como a la mayoría por azar.

Un día cualquiera entrando al cine con mi madre, mi padre cayó desmayado en la taquilla del teatro; para su sorpresa a sus 24 años le confirmaban en el hospital que; ingresó con glucemia posprandial de 600 mg/dl, 6 veces más que el límite normal de referencia….

Automáticamente se hizo insulodependiente.

🧬Sabes que es la DIABETES MELLITUS TIPO 1?

Las células beta producen poca o ninguna insulina. Sin la insulina suficiente, la glucosa se acumula en el torrente sanguíneo en lugar de entrar en las células. Esta acumulación de glucosa en la sangre se denomina hiperglucemia

El cuerpo es incapaz de usar esta glucosa para obtener energía. La diabetes mellitus tipo 1 es una enfermedad autoinmune, en la que las células productoras de insulina son atacadas y destruidas: las células beta del páncreas.

Al carecer de insulina no se puede realizar correctamente el metabolismo de los hidratos de carbono, grasas y proteínas


Mi madre: una bomba de relojería

Mi madre, la peor paciente del mundo, le dio la espalda a la enfermedad toda su vida.

Después del parto que me dio la vida, transcurrieron 5 años más para que el diagnóstico de diabetes mellitus tipo 2 asomara a sus narices, y se instalara en su organismo para destruir todo a su paso.

Con el beneplácito de mi madre, que amaba la bollería, odiaba hacer ejercicio, fumaba nerviosamente, y en general era la cómplice de su devastador mal; sumado a una niñez carente de afecto, amor y atención que resulta ser un caldo de cultivo perfecto para la inflamación autoinmune que se había apoderado de ella.

Mi madre era una bomba de relojería y por más que traté de reparar, finalmente la enfermedad un día, estalló en mis manos.

Tuve que despedirme, aceptar….. y dejarla ir.

Pero este será tema de otro artículo seguramente……


Mi infancia: zumos, bollería…. y bronquitis

De pequeña, recuerdo tener muchos problemas de alimentación, me aburría la comida casera y solo me gustaban los zumos, era flacucha y débil.

Mis catarros comunes, derivaban en bronquitis como mínimo, tenía un serio conflicto con la alimentación, motivo por el cual mis padres se valían de lo que buenamente podían con tal de que probara bocado.

Hablamos entonces de los anti-alimentos (como les digo hoy día).

Esto que la industria nos ha metido por ojos, boca y nariz.

No podemos negar que los bollicaos nos quitan las penas, ni hablar de unos cereales de colores vibrantes de sabores artificiales imitando las frutas tropicales que alegran las mañanas de muchos niños.

Todos jugando el juego de la industria, y normalizando el veneno que nos venden.

Seguí la vida con un hábito alimenticio bastante cuestionable, hasta que me visita el cáncer de mama, (te lo cuento en el artículo de mis tetas, mi desafío).

La sacudida que me dio, me obligó a hacer cambios en todo ámbito incluyendo por supuesto, la forma en la que nutría mi organismo.

La alimentación para mi tomó un sentido muy valioso, y pasé por la transición alimentaria más grande de mi vida, incluyendo la dieta vegetariana.

Una experiencia sin duda muy enriquecedora pero que a mi organismo le valió temporalmente.


El cáncer me sacudió

A mis 27 años, después de 2 años de casada y tratamientos de fertilización, me quedo embaraza por primera vez.

Ya sabes cómo madre primeriza todo es expectativa, ilusión, y por muy médica que soy, la realidad es que el embarazo es un reto personal para cada mujer.

Lamentablemente y para mi gran dolor, este bebé solo me pudo acompañar por unos meses, y se marchó al cielo llevándose un pedazo de mi corazón.

Caí en un abismo de muchísimo dolor, y frustración. Es indescriptible la tristeza que se siente.

Así transcurrieron varios meses, tratando de reponerme y ante todo con la fe intacta de lograr un nuevo embarazo.

Evidentemente aplicando los cuidados con esta nueva ilusión, me realizo una prueba de tolerancia a la glucosa, o Test de O´Sullivan.

Esta prueba consiste en beber un vaso de una bebida extremadamente azucarada casi imposible de tolerar al gusto, con el único propósito de provocar elevación de la glucemia en sangre, y ver la respuesta de la insulina para detectar si es capaz de barrer con toda esta glucosa disponible.

Esta prueba se hace entre las 24 y 28 semanas de gestación, con el propósito de diagnosticar tempranamente la diabetes gestacional y evitar complicaciones y riesgos materno fetales…..

Resultado POSITIVO PARA DIABETES GESTACIONAL, vaya tela!!

Me cayó muy mal esto, porque para completar, fuí muy resistente a medidas antidiabéticas y tuve que pincharme insulina en mi tripita cada vez más hinchada.


Segundo embarazo:misma historia, distinto final

He de anotar mis queridos lectores que después de mi primer parto, mis resultados glucémicos volvieron a la normalidad.

Continué con los cuidados en mi dieta y hábitos de vida saludable.

Nuevo Test de O´Sullivan y pumba!! Allí va de nuevo DIABETES GESTACIONAL…. es en serio??

No lo entiendo me he cuidado mucho para que esto no suceda….

´´No tienes el control Claudia´´ me lo decía mi endocrinólogo.

La misma placenta segrega glucosa, tienes una sensibilidad genética del 25 % heredada de tus padres, y tu propio páncreas parece no llevar muy bien las cargas de los embarazos.

Por fortuna y gracias a los cambios que realicé después de mi primer embarazo, esta vez sí que pude controlar con dieta y ejercicio mis niveles de glucosa en sangre.

Tras el parto, casi siempre la diabetes gestacional tiende a desaparecer.

Generalmente esto se confirma mediante otra curva de azúcar en sangre que se realiza varios meses tras el parto.

¿Y adivina qué? 6 meses después de mi último parto, resulte con diabetes mellitus tipo 2!

Parecía una broma de muy mal gusto, porque sentía que mis cambios no habían valido la pena.

Había hecho grandes sacrificios alimentarios y me había RESTRINGIDO prácticamente de todo lo que yo consideraba en ese momento era un agresor glicémico. Ach! ¡¡Que rabia sentía!!

Probé con varios nutricionistas, que solo me daban las pautas nutricionales que ya había seguido por años.

Me seguían indicando ejercicio cardiovascular, pero mis niveles no se movían, uff!! Qué frustrada estaba!!!.

Me negaba rotundamente a conformarme con el diagnóstico de una enfermedad crónica y devastadora, y a ser una farmacia ambulante.

Un buen día me topo con el LIBRO CEREBRO DE PAN, del Neurólogo Dr. David Perlmutter, lo que descubrí en este libro me dejo atónita.

La devastadora verdad sobre los efectos del trigo, el azúcar y los carbohidratos en el cerebro, un tema enterrado en los libros de medicina y que claramente en la facultad de medicina nunca vi con la relevancia que merecía.

Esta curiosidad que me caracteriza me llevo a investigar más, ¡y como conejillo de indias empecé a probar en mí misma qué cambios me resultaban favorables y qué no!, al puro estilo ensayo y error.


Rompiendo mitos: lo que no te cuentan

Si algo he aprendido en la práctica clínica, es que 1+1 nunca es 2 en medicina.

Aunque tengamos un gran vademécum de síntomas asociados a patologías, realmente cada enfermedad actúa de manera distinta ante cada organismo.

Son de gran importancia, los factores ambientales, socioeconómicos, y por su puesto el rol genético, que me atrevo a decir basada en la experiencia, es importante pero NO determinante.

Dicho esto, y con glucómetro en mano, empecé a identificar y los más importante me tomé el tiempo de oír mi cuerpo cuando me decía….

“Esto no me gusta” …. “no me hace sentir nada bien”,

¿Te parece extraño esto que te acabo de comentar… lo de oír tu cuerpo? ….


¿Escuchas tu cuerpo?

Nos han habituado y programado para acallar los síntomas.

Te pongo un ejemplo práctico:

El cuarteto de síntomas asociado al Síndrome diabético hiperosmolar hiperglucémico, se caracteriza por los siguientes 4 síntomas:

SÍNTOMACOMO LO ACALLAS
1.Polidipsia: mucha sed
Bebes grandes cantidades de líquidos
2. Polifagia: mucha hambreAumentas las raciones y picoteas más seguido durante el día y la noche
3. Poliuria: aumento de las micciones.Vas con más frecuencia al cuarto de baño
4. Pérdida de pesoY tu dices mira que bien! ¡Soy un máquina que como mucho, y no me subo de peso un gramo!

¿Te fijas que tu cuerpo te habló y tu no fuiste capaz de oírlo?, no te culpes!

Pero ahora que conoces esta información sabes que debes ocuparte rápidamente.

Una vez identificados los alimentos agresores de mi sistema, los borré de mi lista de compra, y por tanto conscientemente no llegaban a mi mesa, y también mis horarios de comida, por lo que me beneficié del ayuno intermitente de 14 horas.

Sin embargo, algo faltaba; si bien las cuentas glucémicas mejoraron, seguía siendo una diabética en potencia, y pensaba… algo me estoy saltando……… ¡¡¡Venga hombre háblame más fuerte!!!


No todo el ejercicio es para todos

Los profesionales que había visitado siempre me recomendaron ejercicio cardiovascular tipo aerobic, correr y caminar.

Yo particularmente no lo llevo nada bien. Mi corazón agitado después de 1 hora de aeróbic me envía una descarga de citoquinas automáticas que me hacen sentir que voy a morir, ¡me entran una náuseas y dolor punzante en mi pecho que para nada es normal!

Si esto no es hablar fuerte ya no sé qué pueda ser. Y yo consecuente con mis actos y mi proceso de sanación, escucho y modifico.

Me decanté a alternar con ejercicio de fuerza el cual realizo juiciosamente al menos 40 minutos al día.

En este abordaje me apoyé con uno de mis mentores, un psiquiatra brillante de la nueva era, que murió con la pandemia.

¡¡Rasgamos muy afondo sobre todo porque tenía la impresión de que mis niveles de glucemia enloquecieron cuando fuí madre, el hallazgo fué sorprendente y muy coherente!!


Señales epigenéticas y riesgo intergeneracional de enfermedades crónicas

Estudios tanto en humanos como en animales indican que diversas exposiciones, como la desnutrición o la sobre nutrición, la disfunción placentaria, la hipoxia, la diabetes u obesidad materna, pueden afectar el desarrollo de órganos metabólicos clave, alterando la composición corporal, las poblaciones de células madre y la función tisular de la descendencia.

Incluso exposiciones transitorias pueden inducir modificaciones epigenómicas persistentes que pueden alterar las respuestas transcripcionales al envejecimiento y otros factores de estrés ambiental durante la vida adulta, lo que aumenta aún más el riesgo de enfermedades.

Además, las agresiones ambientales o metabólicas experimentadas durante el desarrollo o la vida adulta pueden afectar a las células germinales, contribuyendo potencialmente a los fenotipos en las generaciones posteriores.

Respalda esto la versión genética, no solo a lo que viene transcrito en los genes por ser hijo de quien eres, sino también porque cuando la madre gestante modifica sus conductas alimentarias, expositivas y mentales, a su vez está modificando las células de su feto.

¡Tal como lo lees!

Aquellas mujeres que tienen embarazos complicados, tristes, o en general muy problemáticos; ¡están escribiendo la historia genética y metabólica de sus hijos aun no nacidos!

¡Mi madre tuvo un embarazo muy complicado a nivel emocional, lo vivió con enorme tristeza!


El origen emocional y transgeneracional de la diabetes

Pues me quedé alucinada con este hallazgo por que claramente todo resonaba bastante conmigo.

Mis padres, se divorcian poco después de darme la vida, mi madre estuvo desecha en el embarazo y después también.

Con la pérdida de mi primer embarazo, afronté mi vida con mucho temor de un nuevo aborto, pues sentía mi corazón roto todo el tiempo, y un miedo que me congelaba los huesos.

Había encontrado al fin, lo que me hacía falta sanar, para poder dejar atrás el patrón familiar de DIABETES, no aceptar esta desagradable herencia y revertir mi diagnóstico.


Conclusión: No te conformes con el diagnóstico

Aceptando de manera amorosa, y consciente, y a través de ayuda terapéutica pude salir adelante con el tema emocional, pensar que está resuelto al 100% seria pretencioso.

Si bien, atender mi pasado generacional y abrazarlo desde el amor, me ha permitido sin duda sanar una herida que no era mía solamente.

Resultado de todos estos balances aquí comentados, es que he revertido el diagnóstico de DIABETES MELLITUS 2, realizado hace 7 años.

Actualmente tengo marcadores glucémicos ideales de una persona sana, no abandono mi estilo de vida ya que es un privilegio.

Vivir sano, abrazo mis penas y mi legado, gestiono el estrés y continúo haciendo cambios personales y profesionales.

¡Porque mi vida es mía! ¡Y tengo una sola, y elijo vivirla con calidad!

No te rindas. No te conformes. No te calles. Escucha tu cuerpo.


📌 ¿Te sentiste identificad@?


Déjanos tu comentario o comparte este artículo con alguien que necesite oír esta historia.
También puedes leer: [“Mis tetas, mi desafío”]


Y para terminar con una sonrisa… te dejo este reel simpático sobre el azúcar. Porque a veces, reírnos de lo que nos cuesta es el primer paso para transformarlo.

https://www.instagram.com/p/DJv3LeAMDri/
Compártelo con quien quieras:

2 respuestas

  1. Este artículo tiene tantos componentes para entender la diabetes, que es lamentable que un profesional de la salud en consulta no los aborde todos, gracias por compartir tu propia experiencia!

  2. Estamos obligados a expandir nuestra conciencia y reeducarnos de tal forma que podamos ver la enfermedad con ojos más abiertos y responsables de nuestra vida!!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *