“Cómo Ayudar a tu Hijo con Pesadillas Usando PNL (¡Y Convertir Monstruos en Payasos!)”
¿Noches de terror en casa? ¿Tu peque se despierta con el corazón latiéndole a mil por hora, bañado en sudor y temblando como un flan?
Tranqui, no estás solo en esta jungla nocturna. A veces, la mente de nuestros peques se convierte en el escenario de un festival de monstruos de lo más siniestro. Gritos mudos, sombras alargadas, ojos brillantes que no invitan precisamente a dormir a pierna suelta…
Pero, ¿y si te dijera que tenemos un arma secreta para desterrar a esos bichos imaginarios? Una herramienta tan sencilla como poderosa, cortesía de la Programación Neurolingüística (PNL). ¿Te suena a magia potagia? Pues prepárate para flipar.
El truco para «editar» pesadillas y convertirlas en chiste
La idea es tan simple como genial: resignificar el recuerdo del sueño. Sí, has oído bien. Vamos a ayudar a tu peque a reescribir esa película de terror nocturna para que pierda toda su carga emocional.
Imagina la escena: tu hijx cierra los ojos de nuevo, pero esta vez con una misión secreta. ¡Transformar ese ogro peludo y malvado en un personaje de lo más ridículo! Un monstruo con un sombrero de payaso a lunares, un bigote torcido que le llega a las rodillas y una voz chillona de pato mareado. ¡Toma ya, bicho feo!
¡Luces, cámara🎥, acción! Tu peque dirige su propia película onírica🎬
Con tu guía suave y paciente, el peque revivirá el sueño, pero esta vez ¡él tiene el mando! ¿Que el monstruo le perseguía? Pues ahora tu campeón le persigue a él con una aspiradora voladora supersónica. ¿Que la banda sonora era de película de miedo? ¡Cambiamos la música! y ponemos el pegadizo «Yakety Sax» de Benny Hill.
Y voilà: el miedo se evapora como por arte de magia, dejando paso a la risa. Es como si, de repente, el monstruo se tropezara con su propio pie y cayera de bruces. ¡Ridículo total!
Del susto a la carcajada: cuando la mente infantil hace su magia
Cuando la mente de tu peque juega a reescribir esas escenas nocturnas, algo profundo se reajusta. El monstruo deja de ser una amenaza oscura para convertirse en un personaje secundario de una historia completamente absurda. Y eso, créeme, es una forma de magia cotidiana que tenemos al alcance de la mano.
A veces, los peques se meten tanto en el papel de «directores de sus sueños» que terminan dibujando a sus monstruos reformados. Un dragón gigante con un tutú rosa y zapatillas de ballet. Una momia llena de vendas pero con un cartel que dice «Abrazos gratis». ¡Pobre monstruo! Pero ahí está la clave: al jugar con la imagen, con el símbolo del miedo, la emoción negativa se desactiva o, al menos, se reprograma para ser menos amenazante.

PNL al rescate: un nombre técnico para una solución sencilla
Esta técnica no requiere ni medicación, ni terapia interminable, ni nada más que un poquito de imaginación y tu acompañamiento lleno de cariño. (Aunque una taza de cacao calentito para después de la «edición» nunca está de más, ¿verdad?).
Paciencia y presencia: las claves del éxito 😉
¿Y si a la primera no funciona? ¡No pasa nada! Con todo cambio de perspectiva, a veces hay que insistir un poquito, ajustar los detalles de la «edición». Todo se reduce a presencia y paciencia.
Porque sí, a veces el caos nocturno solo necesita una buena dosis de comedia para transformarse en un carnaval de lo más surrealista. ¿Quién lo diría?
¿Sabes qué pasa cuando un monstruo con cara de acelga aparece en medio de la noche? Que mamá se inventa un sombrero ridículo, una canción de circo… y ¡chispum! El miedo se convierte en una fiesta. Aquí te dejo la historia real de Xavi y su pesadilla transformada.
🐾 Xavi y el Monstruo del Sombrero Volador 🎈

La Noche del Miedo
Esa noche, el viento susurraba entre las rendijas de la ventana, y la lámpara de Xavi parpadeaba como si jugara al escondite. Todo estaba tranquilo… demasiado tranquilo.
Xavi estaba en su habitación, rodeado de sus peluches y libros favoritos. Pero de repente, un crujido en el pasillo. Otro. Y otro más. Algo (o alguien) se acercaba.
—¿Mamá? ¿Papá? —susurró. Nada. Solo el silencio… y un chillido extraño.
Tres monstruos enormes, peludos y con colmillos torcidos aparecieron en el pasillo. Tenían los ojos como pelotas de tenis mal pintadas y olían a… ¡calcetines olvidados bajo la cama!
Xavi corrió, sin pensarlo. ¡Al baño! Cerró la puerta de un portazo y se acurrucó detrás del inodoro, abrazando su osito Opila.
—¡Mamá! ¡Papáaa! —gritaba, pero su voz se perdía en el eco de los azulejos.
Los monstruos golpeaban la puerta con sus garras como cucharones de sopa. ¡Toc toc toc!

El Cambio Inesperado
Justo cuando todo parecía perdido, Xavi escuchó algo en su memoria… la voz de mamá:
«Ponle un sombrero de cumpleaños, un bigote… y cántale la canción del circo…»
Xavi parpadeó. ¿Un sombrero? ¿Una canción? ¿En medio del terror?
Con una risita nerviosa, imaginó al monstruo más grande con un sombrero de cumple color fucsia, un bigote enrollado y una pajarita que brillaba. ¡Y comenzó a tararear la canción del circo!
¡Tirorí-rorí-rorá, tirorí-rorí-rorá!

El gran giro
Los monstruos se quedaron quietos. Uno de ellos, el más feo (con dientes como teclas de piano), se miró al espejo del pasillo y se encogió de hombros.
—¿Es mi cumpleaños…? —preguntó con voz grave y tímida.
Xavi respiró hondo. ¡Ya no tenía miedo! Abrió la puerta del baño con paso firme, todavía cantando, y apuntó con su dedo como si fuera un director de circo:
—¡Tú, monstruo, corre que te pillo!

¡Persigue al monstruo!
El monstruo gritó un «¡ay!» agudo como un silbato y comenzó a correr por el pasillo, mientras Xavi lo perseguía dando vueltas como en un tiovivo.
Los otros monstruos (que ahora parecían más peluches despeinados que bestias) se tropezaban con las alfombras riéndose a carcajadas.
Entonces, mamá apareció mágicamente en el pasillo, con una sonrisa y un globo de helio con forma de estrella.
—¡Toma, Xavi! Este es para tu amigo.

¡Volando Voy!
El monstruo con el bigote tomó el globo. Al instante, empezó a elevarse suavemente.
—¿Eh? ¡Me voy volandoooo! —dijo con voz temblorosa y divertida.
—¡Chao, me voy volandooo! —gritó mientras flotaba por encima del comedor.
Todos aplaudieron, incluidos los otros dos monstruos, que ya se habían puesto sombreros de papel y narices de payaso…..también querían su globo para irse volando.
Un Sueño Diferente
Esa noche, Xavi se quedó dormido con una sonrisa en los labios. En su sueño, los monstruos no daban miedo: eran los artistas principales de un circo rodante. Tocaban música con narices de trompeta y hacían piruetas sobre colchonetas de gelatina.
Y si alguna vez volvía a soñar con ellos, ya sabía qué hacer: buscar un sombrero, una canción… ¡y un globo para volar🎈!
¿Has probado alguna vez algo parecido con tus peques? ¡Cuéntanos tu experiencia en los comentarios y comparte con otros padres! 👇
Dulces sueños!🐾🎈
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6 respuestas
Muy buena idea! 🥰 Habrá que probar con los peques de la casa y que descubran todo lo que hay en su mundo interior. Ver las cosas de un modo distinto puede estar en nuestras manos.
Gracias Úrsula por compartir esta bonita técnica.
Muchas gracias Elena! Me alegro que te haya gustado ❤
Muchas gracias Marcela! Ya me contarás.🎈
Wow!! Es darle una vuelta a la imaginación de los niños, para que juegue a su favor!! Estupendo!!
Muchas gracias, Renzo🎈