Hoy te cuento una historia, de esas que nos dejan lecciones de priorizar nuestra salud, de cómo influye el amor en la recuperación, y sobre todo de prevención.

Cristina como le llamáremos a esta paciente respetando su intimidad y confidencialidad de sus datos, fue reina de belleza en su juventud, maestra de profesión, esposa, hermana, y madre de 2 niños, el último de tan solo 8 meses.
Ella es hija de la migración casi forzada, que hemos tenido que asumir muchos seres humanos, que buscamos desplegar las alas en un país que nos deje vivir tranquilos. Una mujer que desde que se instaló en un país diferente a su natal Venezuela, hizo lo que estuvo a su alcance para “echar pa’lante”; sin embargo, su salud no era una gran prioridad y aunque lo fuera, el alcance era costoso.
Su primer embarazo corrió con normalidad y algo de bendición divina, pues en realidad al vivir en un país con un modelo de seguridad social 100% privado, el acceso a un control prenatal, ecografías y matrona, era una factura con muchos ceros que no se podía permitir, y que a final de cuentas “se sentía bien”.
Nace su primer hijo sin contratiempos, y totalmente saludable. Y no le llamo suerte… le llamo magia universal.
Segundo embarazo, 6 años después del primero. Mismo concepto pensar que la salud, no es prioridad y además para que… “ se seguía sintiendo bien”. Una única ecografía para 9 meses de embarazo, y un chequeo general con matrona y ginecóloga, ¡sin más… sin analíticas para valorar la salud materna… sin consejos… sin atención!
Nace su segundo hijo, sin complicaciones, saludable.
Pero… ¿y la madre?? Ya no se sentía tan bien como antes, y empezó como muchas lo hacemos a poner peros y dilataciones a su salud, a aguantar en silencio, y pensar estas palpitaciones que sentía, que el corazón se iba a salir por la boca, serían pasajeras…. ¡¡y ese bocio que crecía en su cuello es porque estaba hinchada!! este mal hábito un poco social y un poco nuestro, de dejar la madre de último, porque la prioridad es él bebe, y si, es así! ¿no mal interpretéis, pero… que sería de la familia sin una madre saludable y feliz?, para mí también esto es una prioridad; como mujeres, dar vida, es el acto más alucinante que he visto como médico, ver como tu cuerpo es capaz de lo impensable, de abrirse en dos, de mover huesos, de mover tus órganos y enloquecer tus hormonas
En plena lactancia Cristina y su marido, notan que baja de peso de manera muy brusca, hablamos de perder 10 kg en 2 meses, sin haber cambios en su dieta, ¡¡Cristina quedó de un día para otro en los huesos!! Y no solo eso, estaba triste muy triste, se sentía rara, dormía poco, temblaba como una hoja, y tenia los intestinos muy trabajadores….
En enero de 2024 Cristina se contagia de un virus gripal que traía su hijo mayor del jardín infantil, para muchos de nosotros algo totalmente habitual sin mayor complicación, pero para Cristina fue devastador, tenía mucha tos, malestar generalizado, fiebre alta, y un día no aguanto más y le dijo a su marido que la llevara a urgencias por que se sentía demasiado mal. En la madrugada de ese mismo día, Juan el marido de Cristina, recibe una llamada que le heló la sangre. Cristina ha sufrido 2 paradas cardiacas, de la última de supo después… que gracias a las dulces manos de una enfermera que al ver su juventud y ver sus dos hijos pequeños insistió con la RCP, cuando el médico se había dado por vencido. Esta mujer la arranco de los brazos de la muerte.
Cristina está en coma, conectada a un respirador artificial, y a una máquina de diálisis porque sus riñones dejaron de responder… ¿pero te estarás preguntado a esta altura si esto fue por un simple virus común? No, este estado tan critico se lo debíamos a una CRISIS TIROTOXICA, o también conocida como TORMENTA TIROIDEA. Una complicación extrema y muy severa de hipertiroidismo no tratado, o mal tratado, con causas exacerbadas como no tener un diagnóstico temprano ni oportuno, y que muy seguramente dio sus primeros asomos en el segundo embarazo de Cristina, y que por falta de un análisis clínico no se diagnóstico a tiempo.
Tres largos meses en coma, entubada, y luego con una traqueostomía, inconsciente, paralizada, con infecciones hospitalarias a repetición, respondiendo lentamente a los medicamentos que la mantenían con vida; y los médicos y enfermeras haciendo todo lo humanamente posible para que su glándula Tiroidea se calmara y dejara de producir hormona tiroidea a “cascoporro” como lo estaba haciendo desde hace meses, esto era lo que mantenía a Cristina al borde de no poder volver a ver sus hijos.

Fui testigo y participe, del amor que se levantó alrededor de esta mamá tan joven, que luchaba por quedarse de este lado. De las visitas en las que su hijo mayor clamaba en el oído de su madre que luchara, ¡que quería volver a jugar con ella!, del amor y el compañerismo de ese esposo que demostró de que estaba hecho, lo que sentía por su mujer.
Me quedaría muy corta describiendo todas las cosas tan bonitas que esta situación, tan dolorosa, nos mostro: la esperanza, el amor, y sobre todo la fé puesta, de que ella saldría adelante; todo esto pesé a que los propios médicos tratantes descartaban cualquier mejoría, y de que cada 10 pacientes que padecen esta crisis, 1 sobrevive.
Fui testigo y partícipe de la energía del amor que pensamos que es invisible, pero que en definitiva es de lo que esta hecho el universo mismo.
Se programó despertarla para valorar su estado neurológico, y poco a poco se retiraron los medicamentos que la mantenía en coma profundo, ausente de los suyos.
Y el milagro ocurrió…. Cristina abrió los ojos, como aquel que despierta sin tener claridad de saber dónde está, como si hubiera pasado solo 10 minutos, estaba desorientada, en los huesos y le dolía el alma y el cuerpo.
Éramos testigos del 1% de los casos que sobreviven a esta crisis, del poder del amor y el compromiso de muchos profesionales que se tomaron en serio este caso. Cristina estaba viva, débil y con una larga recuperación para volver a caminar, y ser la mujer que fue antes de la crisis. Le quedaba un largo camino que hoy día sigue transitando desde casa rodeada de los suyos.
¿Sabes qué es la famosa tiroides?
La tiroides, esa pequeña mariposa🦋en el cuello que a menudo pasa desapercibida, juega un papel fundamental en nuestra salud. Pero ¿qué sucede cuando esta glándula decide volverse un poco rebelde? Aquí es donde entran en juego el hipertiroidismo y el hipotiroidismo.
¿Qué son el hipertiroidismo y el hipotiroidismo?
El hipertiroidismo ocurre cuando la tiroides produce en exceso hormonas tiroideas, acelerando el metabolismo del cuerpo. Por otro lado, el hipotiroidismo es lo contrario: la tiroides produce muy pocas hormonas, lo que provoca un metabolismo lento.
Síntomas a tener en cuenta

Los signos y síntomas del hipertiroidismo pueden incluir:
- Nerviosismo excesivo
- Insomnio
- Palpitaciones
- Cansancio inexplicable
- Sudoración fácil, mala tolerancia al calor
- Temblor de manos
- Pérdida de peso y diarreas
- Exoftalmos en casos extremos
- Bocio
Los signos y síntomas del hipotiroidismo pueden incluir:
- Fatiga y falta de energía
- Aumento de peso
- Intolerancia al frío
- Problemas de la piel y el cabello
- Problemas menstruales
- Dolor articular y muscular
- Estreñimiento
- Depresión y cambios de humor
- Hinchazón en el rostro
- Voz ronca
- Pérdida de cabello

Causas y tratamientos disponibles
El hipertiroidismo puede ser causado por la enfermedad de Graves, nódulos tiroideos hiperfuncionantes o inflamación de la tiroides. El hipotiroidismo suele ser consecuencia de tiroiditis de Hashimoto, cirugía de tiroides o tratamiento con yodo radiactivo.
Tratamiento farmacológico:
- Hipertiroidismo: antitiroideos, yodo radiactivo, cirugía.
- Hipotiroidismo: terapia de reemplazo hormonal con levotiroxina.
🧘♀️ Terapias alternativas: un apoyo en el proceso de sanación
¿Qué pensarías si te digo que debemos enfocarnos en buscar que causa este desbalance en tu organismo?
Además del tratamiento convencional, la nutrición adecuada, la acupuntura, la fitoterapia, la meditación y una dieta antiinflamatoria son aliados que pueden ayudarte a equilibrar tu tiroides y mejorar tu calidad de vida.
Mejorando la calidad de vida y el bienestar emocional. Claramente resulta importante resaltar que el tratamiento alopático o convencional hay que llevarlo a cabo, pero no de una manera exclusiva, ¡recuerda apreciado lector que somos seres integrales, y holísticos y el tratamiento entonces debe ir justamente en esta dirección!
🩺 Lo que he podido ver en la práctica clínica
Entendiendo el trastorno inflamatorio
Antes de adentrarnos en las terapias alternativas, es fundamental entender que tanto el hipertiroidismo como el hipotiroidismo son, en esencia, trastornos inflamatorios. La inflamación puede afectar la función tiroidea y, por ende, nuestro bienestar general. Así que, ¡manos a la obra! Aquí hay algunas terapias que podrían ser justo lo que necesitas.
1. Inflamación de bajo grado: el enemigo silencioso

También conocida como inflamación crónica, es una respuesta inflamatoria persistente y de bajo nivel que puede afectar diversas áreas del cuerpo sin causar síntomas evidentes de inflamación aguda, como enrojecimiento, hinchazón o dolor. A menudo, esta inflamación es silenciosa y puede contribuir al desarrollo de enfermedades crónicas a largo plazo.
Es indispensable en este paso tratar la microbiota intestinal y formular detox efectivos… ¡no podemos iniciar a sanar si no estamos preparados para ello!
2. Acupuntura: el arte de las agujas
La acupuntura, una práctica milenaria de la medicina tradicional china, utiliza agujas delgadas para estimular puntos específicos del cuerpo. Son indoloras, por lo que no sentirás molestia alguna. Esta terapia puede ayudar a reducir la inflamación y equilibrar las funciones tiroideas. Muchos pacientes informan una mejora en su bienestar emocional y físico después de sesiones regulares.
3. Fitoterapia: la sabiduría de las plantas
Las hierbas medicinales han sido utilizadas durante siglos y pueden jugar un papel crucial en el manejo de los síntomas tiroideos. Por ejemplo, el ashwagandha se ha destacado por su capacidad para reducir el estrés y equilibrar las hormonas. Siempre es recomendable consultar a un especialista en fitoterapia antes de iniciar cualquier tratamiento.
4. Meditación y mindfulness: calma en la tormenta

La meditación y las prácticas de mindfulness son herramientas poderosas para manejar el estrés, que puede ser un desencadenante de problemas tiroideos. Dedicar unos minutos al día a la meditación puede ayudar a reducir la inflamación y mejorar tu perspectiva general sobre la vida. ¡La paz mental es el primer paso hacia la sanación!
5. La dieta antiinflamatoria: comida como medicina
La alimentación tiene un papel crucial en la modulación de la inflamación. La Dieta Antiinflamatoria se basa en el consumo de alimentos ricos en antioxidantes, ácidos grasos omega-3, fibra y fitoquímicos, y en la reducción de alimentos proinflamatorios como azúcares refinados, grasas trans y procesados.
Alimentos recomendados

Frutas y verduras: ricas en antioxidantes y vitaminas que combaten el estrés oxidativo.
Pescados grasos: como salmón, caballa y sardinas, fuente de ácidos grasos omega-3.
Frutos secos y semillas: almendras, nueces, semillas de chía y linaza.
Aceite de oliva extra virgen: con propiedades antiinflamatorias.
Cúrcuma y jengibre: especias con efectos antiinflamatorios naturales.
Legumbres: fuente de fibra y proteínas vegetales.
🚫 Ojito con los anti-alimentos
- Azúcares refinados y productos procesados.
- Grasas trans y saturadas en alimentos fritos y snacks comerciales.
- Bebidas azucaradas y alcohol en exceso.
🌱 Beneficios potenciales
Adoptar una Dieta Antiinflamatoria puede ayudar a reducir la inflamación sistémica, mejorar la función tiroidea y disminuir los síntomas asociados a los trastornos tiroideos. Además, favorece la salud cardiovascular, el control del peso y el bienestar emocional.
La relación entre inflamación y trastornos tiroideos es un campo en constante investigación. Sin embargo, la evidencia actual respalda que una alimentación antiinflamatoria puede ser una herramienta valiosa para complementar los tratamientos médicos convencionales. Como siempre, es recomendable consultar con profesionales de la salud antes de realizar cambios significativos en la dieta, especialmente en condiciones médicas como los trastornos tiroideos.
Preguntas frecuentes (FAQs)
1. ¿La dieta puede mejorar los síntomas de los trastornos tiroideos?
Sí. Una dieta antiinflamatoria rica en antioxidantes, omega-3 y fibra puede ayudar a reducir la inflamación y mejorar el equilibrio hormonal.
2. ¿El hipotiroidismo siempre requiere medicación?
En la mayoría de los casos sí, especialmente cuando es diagnosticado clínicamente; sin embargo, complementar con terapias alternativas puede mejorar los resultados.
3. ¿Se puede prevenir la crisis tiroidea como la que sufrió Cristina?
Sí. Un diagnóstico temprano, controles periódicos y priorizar la salud materna durante el embarazo reducen el riesgo de crisis graves.
📝 Conclusión
La historia de Cristina nos recuerda que la tiroides, aunque pequeña, puede tener un impacto monumental en nuestra salud y vida cotidiana. Escuchar al cuerpo, realizar chequeos médicos periódicos y adoptar un enfoque integral que combine medicina convencional y terapias alternativas son las claves para prevenir complicaciones graves. ¡No descuides tu salud tiroidea, tu bienestar y el de tu familia dependen de ella!